Por: Cristian Nieto Guerra – Docente universitario.
Este resultado no es un simple error de procedimiento ni un simple tecnicismo legal; es el síntoma putrefacto de una enfermedad crónica que padece el sistema que rige a Panamá.
Temas relacionados al acontecer cotidiano en nuestra sociedad
Por: Cristian Nieto Guerra – Docente universitario.
Este resultado no es un simple error de procedimiento ni un simple tecnicismo legal; es el síntoma putrefacto de una enfermedad crónica que padece el sistema que rige a Panamá.
Por: Miguel Antonio Bernal V. – Catedrático universitario.
La crisis de legitimidad y la salida constituyente (1)
Planteaba en el artículo precedente (Estrella de Panamá, diciembre 8,2025) que: la necesidad de tener presente el escenario político que generó la elección presidencial del pasado mayo 2024, así como la ausencia de un claro liderazgo a nivel nacional, lo que hace más que obligatorio la necesidad de contar con un proyecto nacional, que no puede ser otro que el cambio constitucional a través de una Asamblea Nacional Constituyente (originaria), como se ha venido planteando a lo largo de muchas décadas.
Por: Cristian Nieto Guerra – Docente universitario.
La Constitución actual reza, casi con cinismo poético, que «el poder público solo emana del pueblo». Sin embargo, la realidad operativa del Estado ha convertido esta frase en el mayor sofisma de nuestra historia republicana. Lo que hoy presenciamos no es un país de frenos y contrapesos, sino una arquitectura diseñada para el contubernio: un pacto tácito de no agresión entre los tres órganos del Estado, donde la impunidad es la moneda de cambio y el ciudadano, un mero espectador cada cinco años.
Realmente nos hemos preguntado: ¿para qué si sirve la Constitución? y ¿ por qué muchísimas veces no se cumplen sus normas al pie de la letra?
Simplemente porque estas deben ser creadas por el poder soberano y dentro de ellas debe existir la voluntad ciudadana de hacer las cosas no solo bien, sino mucho mejor y políticamente correctas.
Por: Cristian Nieto Guerra – Docente universitario.
Lo que la frase “les prendo el país” revela, en el fondo, es esa desmedida arrogancia que solo ocurre cuando se sabe que las instituciones no tienen la fuerza para contener los excesos y que la ciudadanía necesita salir del silencio cómplice, sumisión, indiferencia, división y trabajar por la unidad hacia una solución verdadera.
Por: Cristian Nieto Guerra – Docente universitario.
La Nueva Constitución no es un capricho ni una utopía romántica: es la única puerta de salida de un laberinto donde el crimen organizado y la corrupción se codean con la institucionalidad como viejos conocidos. Seguir con la Constitución actual es insistir en un sistema que ya demostró que no puede –ni quiere– defendernos de la impunidad.
Por: Marco A. Gandásegui, Hijo – Docente universitario.
Cuando un país empieza a oler a humo, no siempre es porque alguien encendió una antorcha: a veces es el edificio entero del sistema político el que lleva años ardiendo por dentro. La actual crisis de la Corte Suprema de Justicia no es un chisme institucional más, sino la señal estridente de un modelo agotado, levantado sobre las ruinas que dejó la invasión de 1989, la actual Constitución militarista e impuesta y mantenido por una élite que aprendió a administrar el poder como si fuera una herencia privada.
Sabías que el Dr. Miguel Antonio Bernal tiene la misión de organizar el Proceso de la Constituyente originaria y eso ha causado gran conmoción entre sus adversarios políticos y el estatu quo.
Por: Luis Guillermo Zúñiga Araúz – Abogado y escritor.
He leído con supremo interés la obra publicada por Rafael Pérez Jaramillo, sobre algunos pasajes de la azarosa vida de Miguel Antonio Bernal Villalaz. Si no conociera cabalmente la trayectoria personal, profesional y política de Miguel Antonio, me hubiese parecido una muestra de impertinente bondad haberla titulado El agitador de conciencias…