Autor: Miguel Antonio Bernal V. Profesión: Catedrático de Derecho Constitucional
Para ir hacia una Asamblea Constituyente Originaria, debemos caminar previamente, por un proceso de alfabetización constitucional, que le permita a los ciudadanos orientarse y conocer sus derechos y la manera de ejercerlos.
La corrupción es un cáncer que corroe los cimientos de nuestra sociedad. En Panamá, las constantes denuncias de irregularidades en la administración pública han socavado la confianza de los ciudadanos en las instituciones. Para lo que solo es necesario responder si el pueblo confía en el Tribunal Electoral, la Asamblea Nacional, la Contraloría, el Órgano Judicial y por ahí usted puede seguir la lista.
Autor: Miguel Antonio Bernal V. Profesión: Catedrático de Derecho Constitucional
Al plantear, la semana pasada, la Estrategia Nacional para el Año de la Alfabetización Constitucional para el Proceso Constituyente, como tarea que corresponde coordinar a la Secretaría Presidencial para la Reorganización del Estado y Asuntos Constitucionales, tal como lo indica el Decreto 488 de agosto del corriente, indicaba que “el propósito central es el de preparar a la ciudadanía para protagonizarse activamente y con conocimiento en el proceso constituyente que definirá un nuevo pacto social”.
Autor: Miguel Antonio Bernal V. Profesión: Catedrático de Derecho Constitucional
La Estrategia Nacional para el Año de la Alfabetización Constitucional 2025 para el Proceso constituyente tiene como propósito central preparar a la ciudadanía panameña para protagonizarse activamente, y con conocimiento, en el proceso constituyente que definirá un nuevo pacto social de todos, para todos y, con todos.
Hoy, un día después de los panameños pasar por un Duelo Nacional, por la injustificada invasión de los Estados Unidos, se nos presente un momento crucial para nuestra nación. Las recientes declaraciones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, respecto a una posible intención de recuperar el Canal de Panamá, han despertado inquietud y preocupación en nuestra sociedad. Este asunto no solo toca las fibras más sensibles de nuestra soberanía, sino que también nos obliga a reflexionar sobre nuestra posición como pueblo y como nación independiente.
Al conmemorar hoy en Panamá el fatídico 20 de diciembre, donde fuimos invadidos por fuerzas extranjeras producto de un Estado de derecho fallido y un autoritarismo por parte de mentes maquiavélicas. Hoy sigue imperando el odio que divide a los panameños, hoy sigue dándose las malas prácticas de abusos, humillación y dominio de unos contra los otros con tal de obtener el control.
Hoy recordamos con dolor el 20 de diciembre de 1989, treinta y cinco (35) años han transcurrido, cuando nuestra patria fue invadida, marcando un capítulo trágico de pérdidas humanas y profundas heridas sociales. Sin embargo, más allá de las heridas del pasado, es imperativo reflexionar sobre nuestra realidad actual: vivimos bajo un sistema que sigue perpetuando las mismas condiciones de desigualdad ciudadana, injusticia, corrupción e desigualdad social.
Nos encontramos hoy frente a una realidad que no podemos seguir ignorando: el destino de nuestra sociedad panameña está siendo dirigido por quienes han convertido la corrupción en una norma. Y es que no hay manera de esconder la verdad que salta a la vista: los que son el problema, jamás podrán aportar soluciones reales.
Autor: Miguel Antonio Bernal V. Profesión: Catedrático de Derecho Constitucional
El 10 de diciembre de 1948, la humanidad dio un gigantesco paso con la aprobación por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Según el señalamiento de una funcionaria de la Caja de Seguro Social (CSS), en la región central, el director Institucional transmitió en una reunión efectuada con la participación de los jefes de departamentos, las instrucciones del nivel superior; consistentes en apoyar la reforma de la ley Orgánica, propuesta por el Órgano Ejecutivo.