Por: Miguel Antonio Bernal V. – Catedrático universitario
El término “ciudadanos constitucionales”, es uno de los tantos resultados positivos de los progresos que ha ido conquistando la participación ciudadana, en muchas sociedades.
Punto de vista de la ciudadanía acerca del acontecer en nuestra sociedad
Por: Miguel Antonio Bernal V. – Catedrático universitario
El término “ciudadanos constitucionales”, es uno de los tantos resultados positivos de los progresos que ha ido conquistando la participación ciudadana, en muchas sociedades.
Por: Cristian Nieto Guerra – Docente universitario
En Panamá vivimos una contradicción que se ha vuelto insoportable: quienes gobiernan y deciden sobre la vida de millones de ciudadanos disfrutan de privilegios tan alejados de la realidad nacional, que se hace casi imposible que comprendan el día a día del pueblo. Sueldos que superan por decenas al salario mínimo, viáticos ilimitados, jubilaciones de lujo y una red de favores políticos convierten el servicio público en un espacio de privilegio, no de sacrificio ni compromiso con la nación.
Por: Miguel Antonio Bernal V. – Catedrático universitario
El país político que ha venido siendo controlado por los que viven de la politiquería, no deja de arremeter contra los ciudadanos y sus derechos. Ello, gracias a un Estatuto constitucional impuesto hace más de cinco décadas. Nos distancian de toda gobernabilidad democrática y se espantan ante la necesidad de la reinstitucionalización necesaria para un Estado Constitucional Democrático.
Por: Cristian Nieto Guerra – docente universitario
En Panamá, la corrupción y el abuso de poder ya no son meras sospechas; son realidades que se evidencian con cada acto de quienes deberían proteger la democracia y el Estado de derecho.
Por: Cristian Nieto Guerra – Docente universitario
En la teoría, la Constitución es el pilar de toda república democrática. Mientras que en la práctica panameña, la Constitución es poco más que un documentos con letras, manoseada por los tres poderes del Estado según sus intereses. El desprecio de los poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) hacia la Constitución no es casual ni aislado; es sistemático, institucionalizado y peligrosamente tolerado por una sociedad que ha normalizado y aceptado la traición al orden constitucional.
Por: Miguel Antonio Bernal V. – Catedrático universitario
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9. Con la denominada constituyente paralela las reglas no son determinadas por la ciudadanía. La denominada constituyente paralela está regulada con detalle, desde el 2004, en el Estatuto Constitucional que rige en Panamá desde 1972, pero, evidentemente tiene un gran problema.
Por: Miguel Antonio Bernal V. – Catedrático universitario
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5. ¿Cuál es el significado de convención constitucional? Es un órgano limitado.
Una convención constitucional, NO constituyente, es el término que se utiliza cuando se convoca a un órgano semirrepresentativo de la sociedad para que elabore una Constitución, pero no lo puede hacer de manera absolutamente libre. Tiene unas limitaciones procesales o de contenido.
Por: Cristian Nieto Guerra – Docente universitario
En el Panamá de hoy, donde la impunidad se entrelaza con el poder, los ciudadanos vivimos en una realidad marcada por una Constitución que NUNCA ha sido garante de justicia, equidad e independencia de poderes. No hablamos de simples fallas del sistema, sino de una estructura institucional diseñada para proteger privilegios, blindar a los poderosos y mantener un statu quo, donde el pueblo ha sido relegado a simple espectador de su propio destino como servil esclavo.
Por: Miguel Antonio Bernal V. – Catedrático universitario
La asamblea paralela no existe en el derecho constitucional. Fue creada por las reformas constitucionales del 2004, con el Pacto MaMi [Martín – Mireya], aprobadas por los diputados, como resultado del acuerdo del gobierno saliente de la presidente Mireya Moscoso [1999-2004] y el del presidente entrante, Martín Torrijos [2004-2009].
Por: Cristian Nieto Guerra – Docente Universitario
Hay momentos en la historia de los pueblos en los que el miedo pesa más que la injusticia. Miedo al cambio, miedo a lo desconocido, miedo a que “todo empeore”. Pero si algo nos ha enseñado nuestra historia reciente es que el verdadero peligro es seguir como estamos.